Empezó el apertura señores, sin lugar a dudas lo más apasionante de América. No me vengan ahora con que el torneo brasileño es interesante, porque si no fuera por los 100 mil que van a hacer ruido en cada partido, adentro de la cancha el nivel es paupérrimo y se pegan una barbaridad.
Pero lo que nos trae acá es el:
Top de los efectos post-mundial cuando arranca un torneo local
"El efecto Juan Román Riquelme": Todos pero todos corren muuuucho más lento
"El efecto latino": Nada empieza a horario, jamás
"El efecto Jueza Parrilli": Casi no hay rubios en los partidos
"El efecto se me jodió la tele": No toque el tele, ni mire el decodificador, las canchas son así de amarillentas
"El efecto devaluación": En vez de la pinta y los trajes de Löwe tenés la camperita y la barba candado de Caruso Lombardi
"El efecto Meg Ryan (como era a como está ahora)": Pasamos de las holandesas todas vestidas de naranja, las alemanas con la bandera pintada en la cara y las promotoras de primer mundo; al "hombre Tarjeta Cabal" y las promotoras de dudoso origen con paraguas en mano.
"El efecto película ya vista": Otra vez comenzamos un torneo post-mundial con la sensación que pasó hace mucho tiempo porque nos quedamos afuera al menos una semana antes.
lunes, 9 de agosto de 2010
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