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lunes, 28 de diciembre de 2009

El eterno dilema de los ídolos

¿Incluir o no incluir un ídolo que ya no está al cien por ciento? Esa es la cuestión

Con los últimos dichos de Calderón que aparecieron hoy en el Olé se reflota un viejo dilema del futbol.

http://www.ole.clarin.com/notas/2009/12/28/futbollocal/02108995.html

Creo que no es exactamente el caso de "Caldera", que además de ser un gran delantero es uno de esos profesionales que no tienen fisuras en su comportamiento durante toda la carrera. Podrá cuestionarse en él algún hecho puntual, una expulsión, pelea en partido, o cosas similares muy específicas del momento, pero jamás el nivel de profesionalismo y dedicación que ha tenido durante toda su historia futbolística. Es un caso similar al de Palermo en cuanto a lo profesional, si bien han tenido exposición y fama, nunca se deslumbraron ni pensaron en vivir de lo ya ganado, trabajando día a día como la primera vez que pisaron una cancha.

El caso de Calderón es simple, se enteró antes del Mundial de Clubes que no lo iban a tener en cuenta y con 39 años se bajó de la vida futbolística como venía planteando, con el agregado que lo cataloga mucho mejor aún, decidió antes e hizo silencio para no meter ruido en el técnico y los compañeros. Hoy se decide contar que a sabiendas que su destino no era jugar el Mundial de Clubes, prefirio darle un fin a la carrera.

No critico la decisión de Sabella que bien sabrá por qué lo excluía, pero el caso de un ídolo, un símbolo, que quizás no esté al cien por ciento debido a su edad, condición física o alguna otra razón, es conocido y ha sucedido tantas veces como tenga memoria. En mi opinión ese tipo de jugadores es fundamental para una instancia decisiva, tendría que justificar un juvenil su enorme condición de futbolista para dejarme afuera un ídolo curtido en mil batallas. Simplemente los grandes jugadores, aquellos que en las difíciles no arrugan, generan mucho más que lo que hacen en cancha. Son los que tienen el aplomo para afrontar las complicadas, descargan la responsabilidad de los más jóvenes, son un imán para los demás y contagian con su entrega. Más de uno en Estudiantes, cuando los pies no daban en la final, hubiera visto meter a Calderón un pique y se le llenaría el pecho de ganas de correr una bola más.
Hay muchos casos donde un muy disminuído ídolo o gran jugador hizo la diferencia; recordemos a Palermo en los cuartos de final frente a River, luego de una operación y meses de inactividad entra y hace un gol. Por qué hace un gol? Porque concentró todas las miradas, hizo perder el foco a los defensores que se preocupaban más por él que por el resto del juego, son tipos que con su presencia generan un aura que contagia a los demás y en el instante donde a muchos les tiembla el pulso no dudan.
Maradona, en el mundial del '90, estuvo gran parte del mismo en una pierna, realmente muy dañado físicamente, y a veces no generaba mucho, pero el tremendo temperamento del Diego adentro de la cancha y su sola presencia generaba a favor en los compañeros y en contra para los rivales. Acá mismo se ve a Ariel Ortega, con todos sus problemas a cuestas, cambiarle la cara de una manera increíble a River cada dos por tres, esos jugadores no solamente juegan, sino que iluminan, generan, contagian.

No digo que sólo se ponga en cancha a un ídolo porque sí, pero en el caso de Calderón, aún en buen estado físico, con su enorme experiencia, creo que fue un error enorme haberlo dejado afuera. Me parece que le podía aportar un plus a Estudiantes. Los grandes jugadores en instancias como esa, aparecen siempre.

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